Con apenas 24 años, Carlos Josué Barahona Ulloa carga una historia marcada por la ausencia, la migración y la búsqueda de sentido. Originario de Villanueva, Cortés, este joven seminarista encontró en medio de sus luchas personales una respuesta que transformó su vida: el llamado de Dios al sacerdocio.
Familia
Nacido en el seno de una familia de cinco hermanos, Carlos creció principalmente bajo el cuidado de su madre, Ada Erminda Ulloa. La ausencia de su padre, quien migró a Estados Unidos por dificultades económicas tras el conflicto político de 2009, marcó su infancia. “Soy lo que soy gracias a mi mamá”, afirma con convicción, recordando también el ejemplo de trabajo y responsabilidad heredado de su padre, a pesar de la distancia.
Infancia y formación
Su niñez transcurrió entre aprendizajes familiares y desafíos personales. Se graduó como bachiller técnico profesional en informática en 2019, mientras construía su identidad en medio de distintas influencias, quedándose —como él mismo dice — con “lo bueno” de cada experiencia.
Iglesia
Su camino en la Iglesia comenzó a los 11 años, tras recibir su primera comunión. Una invitación sencilla a ser monaguillo abrió la puerta a una experiencia que marcaría su vida. Con el tiempo, no solo sirvió en el altar, sino que también formó a otros jóvenes. A los 15 años ya guiaba grupos y a los 16 coordinaba la pastoral de monaguillos en su parroquia. “El encuentro con sacerdotes y con la comunidad fue clave. Ahí empezó a crecer algo dentro de mí”, recuerda.
Migración
Una de las experiencias más duras en su vida fue migrar hacia Estados Unidos, motivado por el deseo de reencontrarse con su padre y su hermano. En el camino experimentó el dolor que viven miles de migrantes: hambre, incertidumbre, miedo y la carga emocional de dejarlo todo atrás. “Quería llenar un vacío, pero entendí que no era ese el camino”, confiesa.
Llamado
Aunque en 2020 había iniciado un proceso vocacional, lo abandonó por dificultades personales. Sin embargo, tras su experiencia migratoria y su regreso al país, sintió que Dios le daba una nueva oportunidad. “El Señor no quería que estuviera allá, sino que tenía algo más grande para mí”, expresa. El acompañamiento de su párroco y su participación en celebraciones vocacionales reavivaron en él la inquietud. Así retomó el discernimiento, ingresando al proceso que hoy vive con convicción. Actualmente, Carlos continúa su formación en el Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa, donde cada día fortalece su respuesta. “Aún estoy discerniendo, pero cada día se va convirtiendo en un sí más firme”, asegura.
Conozca a Carlos Josué Barahona Ulloa
Es Seminarista de la Arquidiócesis de San Pedro Sula; actualmente, cursa su etapa Propedéutica en el Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa. Su historia lo llevó a confrontarse consigo mismo y replantear el rumbo de su vida. Tras vivir momentos de incertidumbre, hoy asume con mayor claridad su proceso vocacional, convencido de que cada paso tiene sentido cuando se responde con libertad al llamado de Dios.
“Dios sigue llamando, pero espera una respuesta libre y generosa de cada uno; El Señor siempre da sentido a todo. Hay que abandonarse a Él”
Carlos Josué Barahona Ulloa
Seminarista