Tegucigalpa, Honduras | En su tercer día de sesiones, la 83ª Asamblea del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC) profundizó en uno de los ejes fundamentales para la vida eclesial de la región: la implementación del Sínodo de la Sinodalidad en las Iglesias particulares de Centroamérica.
Reunidos en un clima de discernimiento y fraternidad Episcopal, los Obispos continúan avanzando —bajo la guía del Espíritu Santo— hacia una renovación pastoral que responda fielmente al llamado de la Iglesia.
La jornada comenzó con la ponencia de Monseñor William Ernesto Iraheta, obispo de Santiago de María (El Salvador), quien presentó las líneas fundamentales para la etapa de apropiación e implementación del Sínodo en las Diócesis centroamericanas.
“No estamos a cero”: la sinodalidad como camino ya iniciado
En entrevista posterior a su intervención, Monseñor Iraheta destacó que la Iglesia centroamericana posee bases sólidas para continuar este proceso.
“Nuestras parroquias ya viven la comunión, la participación y la misión. No estamos a cero; vamos caminando. Pero debemos profundizar para vivir más plenamente esta identidad sinodal”, afirmó.
El obispo subrayó la importancia del entusiasmo parroquial y llamó a los párrocos de la región a seguir impulsando este camino.
Recordó que “la palabra sinodalidad se puso de moda, pero siempre ha sido parte de la Iglesia. Tomar decisiones en comunión es nuestra esencia; por eso, debemos perfeccionar este proceso paso a paso”.
En cuanto a los desafíos, señaló la necesidad de asumir la espiritualidad sinodal como un dinamismo interior.
“Hay que comprenderla, amarla e implementarla. Si no, seguiremos actuando de modos distintos a lo que el proceso nos pide” dijo.
A los fieles laicos los animó a “vivir su bautismo. Recen en familia, lean la Biblia juntos, tomen decisiones en un ambiente de oración. Eso es sinodalidad”.
CELAM: una mirada regional al proceso
Entre los participantes se encuentra también Monseñor Lizardo Estrada, secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), quien destacó el valor de este encuentro que reúne cada año a más de 50 obispos de Centroamérica.
“Vengo a escuchar, compartir y presentar los avances a nivel regional. Esta asamblea es un espacio de fraternidad y aprendizaje”, expresó.
Sobre el avance del Sínodo, Monseñor Estrada recordó que la Iglesia se encuentra en plena fase de implementación, explicó que “estamos en el momento de apropiarnos del documento final. Cada Diócesis debe contar con un equipo sinodal, y debemos abrir el corazón al Espíritu Santo, protagonista de este proceso”.
Asimismo, destacó los grandes desafíos que la región comparte —migración, corrupción, trata de personas, minería ilegal—, pero también los signos de esperanza, como “La piedad popular, la solidaridad y la fe de nuestra gente siguen siendo una luz para nuestro continente”, señaló.
Llamado a reavivar el dinamismo sinodal
Por su parte, Monseñor Ángel Garachana, obispo emérito de San Pedro Sula, hizo un llamado a intensificar esta etapa crucial.
“Mi sensación es que estamos un poco dormidos. Se necesita más dinamismo en las diócesis. Cada obispo debe impulsar un proyecto claro de implementación del Sínodo, en lo formativo, espiritual y práctico”, exhortó.
Advirtió que la falta de impulso podría diluir los frutos del proceso: “Siento cierta pasividad. Necesitamos reavivar esta conversión sinodal”.
Caminar juntos ante los desafíos de la región
También participó Monseñor Reinaldo Sorto, obispo de la Diócesis Militar de El Salvador, quien destacó la importancia de esta reunión para fortalecer la unidad eclesial en un contexto marcado por cambios políticos, sociales y culturales.
“Los tiempos son cambiantes, y también las dinámicas sociales, económicas y tecnológicas. Esto impacta a todos los países de Centroamérica de diversas maneras”.
Se refirió especialmente a la realidad de la Iglesia en Nicaragua, “Oramos constantemente para que se estabilice la vida de fe del querido pueblo nicaragüense. En todos nuestros países seguimos luchando por la misión permanente a la que nos llama la sinodalidad”.
Un camino que continúa
La tarde de este tercer día se dedicó al análisis de la temática de la migración, uno de los desafíos más urgentes y comunes para toda la región centroamericana.
Con esta jornada, la 83ª Asamblea del SEDAC reafirma su compromiso con una Iglesia que escucha, discierne y camina unida, impulsando el espíritu sinodal como horizonte pastoral para los pueblos de Centroamérica.
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11NO 26 - Nota Prensa SEDAC Tercer Dia - Suyapa Medios.ai
Redacción: Melvin Rápalo - Suyapa Medios